Quíen Soy

Hola, soy Andrea, y esta es la historia que nunca pensé tener que contar.

Tengo 34 años, soy la hija mayor de una madre soltera y hermana de una joven maravillosa que ha sido mi compañera de vida. Siempre fui la que cuidaba, la que estaba pendiente de todo, la que ponía a su familia primero, con una sonrisa, con amor y con la certeza de que juntas podíamos con todo.

¡Pero en 2022, mi vida cambió por completo!

Quíen
Soy

Hola, soy Andrea, y esta es la historia que nunca pensé tener que contar.

Tengo 34 años, soy la hija mayor de una madre soltera y hermana de una joven maravillosa que ha sido mi compañera de vida. Siempre fui la que cuidaba, la que estaba pendiente de todo, la que ponía a su familia primero, con una sonrisa, con amor y con la certeza de que juntas podíamos con todo.

¡Pero en 2022, mi vida cambió
por completo!

Ese año me diagnosticaron cáncer de cuello uterino con metástasis.

Recuerdo perfectamente el momento en que lo escuché… El tiempo se detuvo.

Sentí que todo lo que conocía se desmoronaba, que el suelo desaparecía bajo mis pies, no sabía qué pensar, qué sentir o cómo decirle a mi familia que algo tan grave estaba ocurriendo dentro de mí.

Desde entonces, he estado luchando contra esta enfermedad con todas mis fuerzas, cada día ha sido un reto.

Los Tratamientos

He pasado por tratamientos intensos, hospitalizaciones, exámenes dolorosos, miedo constante, cada vez que me tengo que hacer exámenes es un día de ansiedad y agonía, esperando con todas mis fuerzas que los resultados salgan bien… y sin embargo, aquí estoy, decidida a seguir adelante.

Tuvimos que dejar nuestro pequeño pueblo, donde crecimos y construimos nuestra vida, para mudarnos a una ciudad más grande en busca de atención médica especializada.

Fue un cambio enorme, no solo emocional, sino económico. Todo cuesta más: el alquiler, la comida, el transporte, las medicinas, las hospitalizaciones, los exámenes, los tratamientos.

He pasado por tratamientos intensos, hospitalizaciones, exámenes dolorosos, miedo constante, cada vez que me tengo que hacer exámenes es un día de ansiedad y agonía, esperando con todas mis fuerzas que los resultados salgan bien… y sin embargo, aquí estoy, decidida a seguir adelante.

Tuvimos que dejar nuestro pequeño pueblo, donde crecimos y construimos nuestra vida, para mudarnos a una ciudad más grande en busca de atención médica especializada.

Fue un cambio enorme, no solo emocional, sino económico. Todo cuesta más: el alquiler, la comida, el transporte, las medicinas, las hospitalizaciones, los exámenes, los tratamientos.

Hacer Donación

Hacer Donación

Cada aporte, por pequeño que sea, me acerca un poco más a continuar con mi tratamiento y, sobre todo, a seguir luchando por la vida que aún tengo por delante.

Mi madre y mi hermana, a quienes antes yo ayudaba, ahora son quienes me cuidan, me acompañan, me dan fuerzas, han dejado todo por mí. Pero ya no pueden más, los ahorros se acabaron, las deudas crecen, y los tratamientos no se detienen.

Por eso, hoy escribo estas palabras con el corazón en la mano. Porque necesito ayuda.

Pedir ayuda no es fácil, pero a veces, la vida nos pone de rodillas y nos enseña que hay momentos en los que necesitamos extender la mano y confiar en la bondad de los demás.

Hoy te pido que me acompañes en esta lucha, que me ayudes a seguir viviendo, que me regales una oportunidad más.

Tu apoyo no solo representa un alivio económico, epresenta esperanza, representa tiempo. Tiempo para estar con mi familia, para seguir soñando, para seguir luchando.

Gracias por tomarte el tiempo de leerme.

Gracias por tu corazón generoso. Gracias por ser parte de esta batalla que, aunque difícil, no quiero rendir, porque sé que mi sanación es posible, es real y me será dada por Dios ante todo.

Con todo mi amor y gratitud,

Contacto

Tu apoyo puede marcar la diferencia entre rendirme o seguir luchando, entre el miedo y la esperanza, entre la oscuridad y una nueva oportunidad